Los sufrimientos del joven Werther




Johann Wolfgang von Goethe resulta un autor realmente vivaz y si alguna vez me encontrara con semejante personaje, apreciaría lo que tuviera que decir; aunque siempre mirando que tuviera con los pies en polvorosa; todo, para evitar perder mi timón como explicaré posteriormente. Por ello en las siguientes lineas intentaré recopilar algunas enseñanzas que tiene Werther antes de que perdiera el rumbo por su desmesurada falta de raíces sobre las que crecer.


Quisiera empezar hablando del Wahlhemin que en  la obra se nos presenta como un nombre inventado por el propio autor, no hace referencia a ningún lugar concreto, el bosque de nogales sobre los que nuestro amigó cayó en la perdición para siempre, aquel pueblo donde nuestro protagonista encontró la paz y a donde regresó sin dudarlo cuando todo se fue al garete, sabiendo que siempre tendría una cálida bienvenida. Mi lectura que hago ante aquel capricho del autor de inventarse aquel hogar, no era ninguna decisión tomada a la ligera, pienso y comparto la idea de que la invención del nombre de aquel pequeño pueblo, tenía como intención lanzarnos a la cara la enseñanza de que cada uno tiene su propio Wahlhemin, diferente según la persona pero sabiendo que en ese sitio la naturaleza nos brinda su paz, aún después de la desdicha.    


    Continuo este directorio de doctrinas, con el valor del trabajo, cosa que me sorprendió viniendo de alguien que nunca se vio obligado a buscar ingresos, pero eso no hizo que quitara valor a sus palabras tan llenas de razón. Él nos habla de como el esfuerzo, nos da mayor satisfacción a la hora de conseguirlo, como ejemplo de tal afirmación, no puedo evitar fijarme en la milenaria agricultura, donde el labrador cobra por tres. Ya que el que planta la semilla y la riega día tras día, verá cómo su trabajo cuando tenga el fruto en la mesa, disfrutará a cada bocado el esfuerzo empleado pues sabrá el valor de aquella pieza; y, soltará una sonrisa tras recordar que es su esfuerzo, es el que le da hoy de comer. Pobres privilegiados somos nosotros, que teniendo tanto a nuestro alcance nos conformamos  la manzana caída con tal de no controlar nuestra naturaleza animal, cuando escalando el árbol se encuentra las más ricas manzanas.



    Muchas veces me detengo a pensar en el valor del poder, ¿acaso es la formula mágica para la felicidad? no lo creo, el poder arrastra tras de sí una grandísima responsabilidad, porque ese poder muchas veces es otorgado por otros, con lo que contraemos una deuda con ellos mientras ostentemos el cargo. Ergo, ¿ Porqué es tan deseada? por la misma razón por la que nuestro protagonista perdió la batalla; dar sentido a tu existencia, si observamos más allá de las ventajas del poder, como influencia y beneficios materiales, Un puesto de responsabilidad nos otorga un sentido a nuestro trabajo, un objetivo que lograr , personas que dependen de ti. Ya que, como vemos en el joven de nuestra historia, su vida no tenía ningún rumbo, pasaba los días hablando con desconocidos, pintando la belleza de su naturaleza. Por lo que la llegada del amor a su vida despertó en el un sentido, algo que nunca había conocido; dedicando sus días y sus noches enteramente al logro de aquella felicidad, haciéndola más jugosa tras añadirle el ingrediente de que era un desgraciado amor a destiempo, Haciendo que la lucha por Carlota se volviera más obsesiva, porque el hombre en su gran inteligencia tiene la mala costumbre de desear aquello que no posee  



    Este libro tendría que estar bajo supervisión médica, en función del estado y madurez del inconsciente que se atreva con este libro.  Su madurez será determinante para poder sobrepasar sus paginas y aprender de Werther. Mirémoslo desde el punto de vista del incosciente surfero al que la resaca le ha alejado de la playa; Allí solo contra la fuerza del mar  se sobreviene contra su  pecho una gran ola con intención de hundirlo. Habrá quienes al verla  no querrán si quiera montarse en la tabla, conscientes, de que tras de si hay otra ola esperándoles con la misma intención . Otros, sin embargo, verán aquella ola y su gran tamaño y serán conscientes al momento de que pasará si les atrapa, surgiendo en ellos la necesidad de surfear gigantesca ola como bien puedan porque en la vida no hay ninguna guía para enfrentarse, para volver  a la orilla desde donde se embarcaron. Es decir, cuando nos encaramos ante la lluvia lacrimógena que nos ofrece este libro, que revive olvidados fantasmas debemos  que tener resiliencia; para ver como queremos enfrentar ese problema si bien acabar como nuestro amigo, o por el otro lado,  afrontar aquella ausencia hasta que la herida se halla cerrado, pero muchos no aguantan el escozor que produce el agua que limpia la herida.

 


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