Cándido; Un paseo.
Allá en un barco, cuando en Europa, se empezaba a soltar del palio que ahogaba aquellos que deseaban hablar, discutir, razonar, pensar…; en ese lugar y tiempo, paseaba tranquilo Cándido, cuando el sol murió sobre un campo de cacahuetes.
- Que vida, ¡Quien me lo hubiera dicho!, ni, aunque el mismísimo san Pedro me hubiera dicho tal cosa cuando aún el beso de Cunegunda aún me excitaba y la patada en la nalga se marcaba, no hubiera creído tal cosa, sobretodo porque aún era una flor en el invernadero donde Pangloss había regado en mi, la idea de que todo cuanto acontecía era lo más optimo de todos los mundos.
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Mientras avanzaba vio que su camino desaparecía y no había otro que no fuera atrechar los surcos del cultivo. Cuando a ello se dispuso, recordó ver aquel fruto en alguna parte,
-¿tal vez en Portugal una de las capitales comerciales del mundo? imposible, los pocos frutos que dejó el diluvio no se encontraba el cacahuete; ¿ puede que fuera en aquel embarco hacia las américas al mando de cien hombres?; No podría ser mas inimaginable ,debido a el barco era español y desde luego esa nación no se harta de buena soldada;¿ podría ser en aquella cena con el barón? Desde luego, el jesuita no hubiera dudado de entre las riquezas que arrebataba a los nativos, servir un poco de aquel manjar a sus invitados, pero creo que de nuevo ando errado, pues si mi memoria sigue siendo toledana, no llegué a probar bocado antes de que el hubiera probado mi espada, ¿ y el dorado? Desde luego es sabido que tal manjar procede de las Américas y la riqueza allí era sobrante, tal vez, si , allí ,donde la taberna sufragada por el gobierno, me hubiese sido servido.
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