Pepona.


              Pepita Jiménez tiene un gran poder, este libro, según mi lectura es capaz de dejarte sin aliento. Pienso, que a muchos les pasará sin pena ni gloria; otros alabarán su capacidad de hacernos saltar una lagrima entre pagina y página; y, algunos descarriados llenos de cicatrices de otros veranos, leerán este libro desde un ring, luchando consigo mismo ante una verdad que no se puede negar: que el amor todo lo puede. Porque por mucho que nades contra la fuerza del rio, tarde o temprano te quedaras sin fuerzas, sin argumentos, sin nada con lo que dar guerra, y te entregarás a la corriente. 

 

White Water Kayaking Imágenes de stock en blanco y negro - Alamy


         Al pobre Luis, protagonista de esta historia le tocó una dura realidad, para la que no estaba preparado tras años encerrado en un seminario. La realidad del mundo le era ajena, no había vivido ni experimentado, su corazón se hallaba dormido después de tantas horas en misa. Sin embargo, su cabeza tenía una vista fija al horizonte, sabiendo que un poco más arriba estaba su acompañante de viaje, qué sensación más agradable es la ignorancia. A su salida de aquella burbuja donde el oxigeno sí corría por las venas, algo se encendió en aquel desgraciado con la chispa que desprende la simple presencia una mujer. Con eso, nuestro protagonista vivió por primera vez el incendio del amor que quemó hasta los cimientos, derrumbándose toda la visión que nuestro pequeño seminarista tenía de lo que era vivir, si es que a eso se le puede llamar vivir.

 

          A todo esto, hay una pregunta que me surgió tras quedarme sin paginas que leer, ¿Y si hubiera ido aquel pueblo después de tomar los votos?, ¿Qué hubiera pasado si nuestro pequeño se hubiera enfrentado a aquella selva, con fuerza y experiencia, y no como un güero en la jungla? Desde luego su argumento para resistir aquella tempestad que se venía, hubiera sido más fuerte, porque tras la toma del sacramento, entra en el  terreno su palabra de tener como único amor a Dios y el honor sería un ingrediente más que añadir al cazo. O si por el contrario hubiera tomado los hábitos, conocedor de aquella droga que es el amor, ya hubiera sido veterano de los tornados que Cupido lanzaba por el mundo, sabiendo reconocerlos para evitar que sus pies se despidan al suelo y salgan a volar. Tras varios momentos donde mis pensamientos ignoraron al tiempo; sé, que en ambas situaciones, la única manera de sobrevivir casto, es evitándolo a toda costa, haciendo gigantescos rodeos y corriendo todo lo que nuestras piernas permitan para huir de tan pecaminosa condena.

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