La de bringas; una historia como espejo

Presenten en la mesa todas las soluciones que podemos dar al problema por el que hoy nos hallamos en tan espléndida  reunión; -dijo el cura a las gentes del ayuntamiento que habían aceptado aquel comité.

 

-Yo digo – dijo el ambicioso concejal- que esta reunión en necesaria si queremos dilapidar los ideales que nos tienen en vilo.

 

- ¡estoy de acuerdo!, -continuó el empresario-, las protestas están vaciando mi caja, a este paso tendré que casar a mi hija con el carnicero.

 - No creo que lleguemos a tanto señor, - tranquilizó el sacerdote-, si podemos impedirlo; dicho esto, ¿qué debemos hacer para evitar que nuestras ovejas se tornen en nuestros lobos?

 -El señor burgués poniéndose en pie, -aclamó lo siguiente- deberíamos dar incentivos a quienes siguen nuestros peones, para que frenen esta barbarie; todo el mundo tiene un precio…

- ¿y quién pagará todo eso, buen señor?  Su fábrica ha cerrado por las huelgas y no tiene liquidación. – tras escuchar esto, el poseedor del sombrero de copa se ciño la corbata y se sentó- ¿otra idea?


- Tenemos localizados a los dirigentes, tal vez algún agente pueda pasarse a hacerles una visita- aclaró el capitán de la policía-.


- Señor, esto no es el Sahara, estamos en territorio cristiano; aquí, los pastores que mueren por su fe se convierten en mártires, debemos pensar algo distinto.

 

Ante todo este barullo de ideas, el concejal se mantuvo mudo; sabedor, de que quienes tenían el caballo ganador, pensando alguna treta para traicionarles y así ascender.


-Buenos señores, creo que es hora de ir llamando al alcalde para comunicarle que vaya pidiendo a su tío otro puesto, ya que ninguno de los presentes sabe cómo separar las aguas de este conflicto. Dicho esto; dejen pasar a las buenas señoras y saquen sus copas, que tanto trabajo debilita el espíritu.


el anterior relato que nos precede, intenta servirnos de ejemplo ante lo que entendí por mi parte como determinismo (aunque me hallo en total desacuerdo, por razones que no son de interés en este análisis). Como vemos, el empresari, solo conoce el valor del dinero, por tanto, como capitalista y mercader, intenta comprar a quienes tienen el poder como si fueran un producto y estos tuvieran un precio. Incluso, sin tener dinero que ofrecer. otro ejemplo lo tenemos en el capitán el cual veterano de las colonias del Sahara, como menciona el sacerdote, ofrece según sus vivencias y su pasado como solución la violencia, como si acaso la diplomacia solo existiera en cuentos para niños.

pero sobretodo, como se ve en el relato, hay un aspecto que critica Galdós que va muy de acuerdo con mi pensamiento, "El trabajo es de las clases bajas" ¿Porque surgió esa idea? ¿acaso en vuestro afán de diferenciaros con las demás clases, sacrificáis vuestra oportunidad de desarrollaros a través del trabajo?, ¿acaso el alcalde debe abandonar a sus consejeros en tiempos de crisis por tener una condición superior y no querer descender de escalón por trabajar y solventarla?

ademas, la ya decadente religión, visible en el grito Zaratustra al bajar de la montaña "Dios está muerto, y nosotros somos los asesinos"; no tenía el poder de antaño. Ya no tenía si quiera opinión que ofrecer ante la sala del ayuntamiento el pobre sacerdote.

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